Vamos a empezar por explicar cuales son las ventajas de una construcción que es un Edificio de Consumo Casi Nulo, o ECCN

No cabe ninguna duda de que todos nosotros nos hemos acostumbrado a ciertos hábitos en relación a la búsqueda de confort en nuestra vivienda:

– Ventilamos abriendo las ventanas para que entre “aire limpio”.

Abriendo la ventana para ventilar

– Asociamos la importancia del aislamiento térmico al confort térmico en invierno, y no en verano.

– Utilizamos los sistemas de protección solar para reducir las ganancias térmicas en verano: persianas, toldos, pérgolas, etc.. También usamos ventiladores o abrimos las ventanas.

– Relacionamos el confort térmico interior con la necesidad de encender o apagar las instalaciones térmicas, cuando tenemos frío o calor.

Nuestros hábitos se deben a que hemos interiorizado que para alcanzar el confort interior en nuestra vivienda, tenemos que ser la parte activa, los actores principales.


Y sin embargo … en los Edificios de Consumo Casi Nulo -ECCN- la casa es la protagonista. Veamos por qué:

En la vivienda de construcción tradicional, el usuario es el principal actor. La vivienda necesita que el usuario tome parte activa para responder a las condiciones cambiantes del clima. En cambio, en la vivienda pasiva se invierten los papeles. La casa pasa a ser la protagonista ¿Por qué? pues porque la vivienda está adaptada al clima y a sus condiciones cambiantes. Se construye para garantizar el confort interior con medidas pasivas. La vivienda es más confortable y por lo tanto más saludable.

Una casa pasiva ECCN aporta un confort extra

¿Qué aspectos cambian en una casa que se diseña y construye para conseguir un Edificio de Consumo Casi Nulo?

– La ventilación mecánica es un mecanismo para garantizar la calidad del aire interior (compuestos orgánicos volátiles, CO2, olores, etc.) sin tener que abrir las ventanas como única opción, con las pérdidas energéticas que esta costumbre puede suponer.

– El uso del recuperador de calor permite aprovechar las fuentes internas (iluminación, actividad de las personas, aparatos eléctricos,etc.) como fuente de calor evitando pérdidas innecesarias. Por lo tanto, se reduce la necesidad de encender la calefacción ahorrando en consumo de energía.

Recuperador de energía, doble flujo

–Eliminación de puentes térmicos. Puntos débiles de la envolvente donde se reduce la resistencia térmica de los elementos constructivos. También foco de patología como humedades de condensación.

– Viviendas bien aisladas desde el punto de vista térmico, que previenen de pérdidas de calor en invierno, y también ganancias en verano. De ahí que se reduzca al mínimo la necesidad de encender las instalaciones de calefacción y refrigeración.

– Hermeticidad al aire de la envolvente evitando infiltraciones de aire no deseadas que aumentan el consumo de las instalaciones térmicas para alcanzar el confort. La hermeticidad afecta a cerramientos opacos y también a ventanas.